Pasan los años, cambian los gobiernos, pero la justicia sigue cometiendo los mismos errores y no hay miras de que exista alguien interesado en cambiar los defectos.
Un delincuente que por asesinato fue condenado a cadena perpetua, se le conmutó la pena por firma del ex gobernador Reutemann, su camino delictivo nunca paró, tendría que estar cumpliendo una pena de 37 años de prisión por otro asesinato y asaltos a mano armada con retención de rehenes, sin embargo ese peligroso delincuente gozaba de salidas transitorias y aunque nunca volvió al penal, convirtiéndose en prófugo, nadie lo buscó hasta que volvió a cometer otro asesinato, esta vez del policía Mauro Mancilla.
¿Complicidad, inoperancia?
Mientras tanto todos nos preguntamos... ¿Hasta cuándo?